14 enero 2016
09 septiembre 2013
"La originalidad en la cultura de la copia" en Ciudad Juárez
Los antiguos preceptos y los procesos tradicionales que definieron y acotaron el ámbito de la creación en la época moderna se han visto inevitablemente alterados en los últimos años. La hibridación, el eclecticismo, el nomadismo teórico, la deconstrucción de los procesos, la libre mezcolanza de modelos clásicos y actuales, la apropiación y reinterpretación de textos e imágenes, han venido confabulando con las nuevas tecnologías de la información y comunicación para, disponer escenarios temporales, fragmentarios y heterodoxos dentro del crecimiento exponencial de la cultura visual.
Es lógico entonces, que acontezca la descontextualización –o al menos, el desplazamiento– del concepto de originalidad como tradicionalmente ha venido sustentándose. Aquello diferente, ideado, creado, inventado o producido –físico o inmaterial–, adscrito a términos como origen, inventiva, creatividad, autenticidad, novedad, modelo o singularidad, es un constructo que, en el contexto citado, permanece impreciso, en constante actualización dentro de la cultura, el pensamiento y la vida social.
De este modo, la presente exposición se presenta como debate y puesta en común de la continua transformación de este concepto respecto del arte, la cultura y las humanidades, en una época cuya perfección técnica y lenguajes provenientes de las tecnologías devienen en necesidades de redefinición. Una exhibición que no atiende a salvar la presunta distancia entre original y copia, sino a mostrar una práctica consciente de sí misma cuya batalla es transferirse como sistema, en el que lo original es un proceso hacia lo múltiple y viceversa.
Con este motivo participan 51 artistas de 8 países diferentes:
29 enero 2013
Exposiciones internacionales de "La originalidad en la cultura de la copia" en Taiwán


Muchas gracias a tod@s por su apoyo y paciencia.
28 noviembre 2012
06 septiembre 2011
05 mayo 2011
El Territorio como "Demo"
"Tres argumentos-clave son recorridos por este libro coral, donde investigadores de la Red de Estudios Socioespaciales (RESE), debaten distintos trabajos de investigación, en término espaciales y desde miradas críticas, a partir de una negatividad propositiva, para poner a disposición de otros especialistas, pero sin duda de la sociedad en general, los desencajes y subsunciones del Espacio respecto al Tiempo. Demo(a)cracias, Demo(a)grafías y Epidemias, epitomizan, con los desarrollos aquí propuestos, tres factores de nuestro presente, con un cuarto añadido. Si los espacios de poder, o su reverso, el poder de los espacios, las representaciones culturales locales y globales, y las inundaciones informacionales, virtuales, con sus correlatos físicos, se entienden y aceptan como cruciales para pensarnos hoy, el sentido ecológico, amplio y decidido, marca esa cuarta variable: el espacio como "demo", como un juego, laboratorio, o programa informático desde el que ser plenos depredadores sin culpa, no sólo del medio, sino antropofágicamente, contra nosotros mismos al ser posible la restauración inicial o el abandono de esta fase que estaba "de pruebas"..."
Un libro altamente recomendable. Más información aquí
Saludos
27 marzo 2011
Definiciones de lo imposible
02 marzo 2011
La estampa infinita frente a la memoria tangible del original
El potencial multiplicable de la copia, como argumento ontológico de la era post-industrial del siglo XXI*
Contemplando el discurrir del arte de la estampa desde hace más de dos milenios, resulta evidente que lo escultórico y físico, ha cedido terreno a la intangibilidad química de las proyecciones fotográficas primero y electrónicas después. No obstante sabemos también, que a pesar del flujo de obsolescencia que se deriva de la aplicación de las tecnologías al arte, éstas, es decir, las nuevas invenciones y descubrimientos, nunca, o muy raras veces, han hecho desaparecer los precedentes.
Al igual que la escritura de caracteres no ha borrado los pictogramas ni las representaciones naturalistas, la fotografía tampoco ha sustituido a la pintura, como auguraban algunos en el siglo XIX.
Esto que no resulta tan obvio, tendría multitud de explicaciones, algunas de ellas residen en que la capacidad narrativa oral o escrita del hombre, que necesita de otras representaciones para satisfacer sus anhelos audiovisuales expande su campo y su precisión con los nuevos tiempos y las novedades visuales aportadas por la tecnología que constantemente inventamos. Simplemente esa capacidad de visionar tanto en los sueños como a través del mundo imaginativo que todos poseemos necesita del trompe l’oeuil tanto como de los lenguajes abstractos o codificados. Necesita modelos cada vez más evolucionados. Parece que ya no nos conformamos con la imagen de ventana del cuadro o la estampa, sino que necesitamos otros sistemas de visualización cada vez más sofisticados y verosímiles. Pero a pesar de su complejidad interna, nos vemos abocados a generar modelos que tienden a la discretización, es decir a la posibilidad de reducir la realidad analógica a un modus estadístico-matemático más manejable. De cualquier modo, lo cierto es que esa idea analógica y tridimensional que poseía la matriz, ha dado paso a un sistema diferente, y al que personalmente me parece más acertado llamar mapa. Mapa, tomado como un sistema de signos abstracto que representa de forma muy verosímil, algo real. Es decir un entramado de datos pequeño, que permite la reconstrucción mental de algo real mucho más grande y complejo.
Roland Barthes en su libro “La torre Eiffel” comenta lo siguiente:
La relación que une al significado con el significante, es una relación inmotivada; por ejemplo, cuando decimos buey, el sonido mismo no tiene ninguna relación analógica con lo que podemos la llamar imagen psíquica de buey. Esto es tan verdadero como que el sonido cambia de una lengua a otra. La segunda articulación, la de los fonemas, funciona mediante oposiciones cuyo número es finito y que son oposiciones binarias. Por eso decimos que nuestro lenguaje articulado es un código digital, porque funciona por dígitos, como las máquinas electrónicas. Esa doble articulación es el fundamento del lenguaje articulado.
Junto a este sistema de doble articulación que es nuestro lenguaje, existen otros sistemas de comunicación en cuyo caso la relación del significado con el significante es analógica. Es lo que ocurre por ejemplo con la fotografía (donde la relación es muy verosímil, se podría decir), con los esquemas, como los del código de circulación, y con ciertos dibujos de uso pedagógico. Por lo tanto no podemos hablar de lenguaje en el caso de un sistema de signos sin doble articulación y donde la relación significante/significado es analógica. Lo que hay que comprender es que precisamente debido a la naturaleza distinta del signo en cada uno de los dos sistemas (analógico o arbitrario), cada sistema, cada código, remite a un funcionamiento mental, a una aprehensión y a un recorte de la realidad que son diferentes.
Podríamos decir que estos dos códigos tienen una fenomenología y un modo de consumo enteramente diferentes.
Lo curioso, esta vez en la escritura como representación del lenguaje articulado, es que las primeras escrituras conocidas son pictogramáticas y por lo tanto analógicas….
La escritura aparece efectivamente como un sistema de visualización del lenguaje articulado. Sin querer entrar en el detalle de la historia de la escritura, puede resultar interesante considerar el sistema jeroglífico de los egipcios”.
Quizás después de leer esto, también alguien podría decir, con toda la razón, que la pintura, el dibujo y las artes en general se sumaron e influyeron en la creación lingüística, tanto es así que incluso cuando un matemático, un físico, un astrónomo, un ingeniero, o un arquitecto intenta describir su teoría, explicar un fenómeno o mostrar sus acotaciones, recurren a un plano, un dibujo, o una representación visual, ya que necesitan de un sistema por el que añadir datos que escenifique los conceptos allí descritos, que recree un punto de vista óptico entendible.
Kako Castro
*Abstract exclusivo del escrito para Originalidad en la cultura de la copia.
25 febrero 2011
Razón y creatividad
Con este cuestionamiento inicia Martínez Moro el desarrollo de su nueva publicación Crítica de la razón plástica. Método y materialidad en el arte moderno y contemporáneo (2011). Son conocidos los diferentes aspectos y posiciones a partir de los cuales ha sido explorado ese extraño y dinámico concepto absrtacto de inherentes analogías con la originalidad (o por lo menos, de lo que entendemos por ella): la psicología, la pedagogía, la sociología, la comuncicación, el diseño, el arte...como capacidad, como autorrealización, como inversión, como interacción...etc..
Crítica de la razón plástica. Método y materialidad en el arte m oderno y contemporáneo (2011) Juan Martínez Moro
16 febrero 2011
Gráfitectura Gráfica Monumental en la Escuela Normal "Manuel Ávila Camacho" de Zacatecas

Hola bloggeros,
Les comparto en este espacio mi exposición en la Escuela Normal "Manuel Ávila Camacho" de Zacatecas, la cual hoy día sigue en exhibición con la intención de que se siga itinerando.
En el patio central de dicha institución monté 6 obras que son una parte de 15 piezas que conforman Gráfitectura Gráfica Monumental.
Es obra realizada en espacio público partiendo de técnicas alternativas en la gráfica.
23 enero 2011
La originalidad a debate
+ Detalles >>>
También pueden acceder desde el menú "Páginas (Investigación)", a la derecha de la pantalla.
Saludos!!
17 diciembre 2010
De la originalidad a la copia a la originalidad...
Estimad@s integrantes del proyecto y lector@s del blog,
Les informamos a l@s participantes teóricos que recibiremos la ficha de sus textos hasta el próximo 17 de enero 2011, tanto para integrarlas a este espacio virtual (y de este modo poder compartir conocimientos) –en el apartado de “investigaciones”–, como para ser incluidas en el borrador de la publicación. La ficha a enviar completada es la siguiente:
1. Título del trabajo
2. Nombre del autor/a o autor@s (de 1 a 3 máximo) del escrito, en orden de aparición y con los siguientes datos:
a. Indicar grado máximo de estudios.
b. Área de estudio.
c. Adscripción (institución, departamento y/o coordinación)
d. Grupo de investigación o Cuerpo académico al que pertenece.
3. Resumen del trabajo (máximo 150 palabras)
4. Palabras clave (7 máx.)
A l@s artistas y creador@s, informarles que pueden enviarnos avances de sus obras, o imágenes de otras piezas que temáticamente se aproximen a la problemática del proyecto (desde cualquier perspectiva), tanto para ser incorporadas a este blog –en el apartado de imágenes–, como para el borrador de la publicación.
Muchas gracias a tod@s y que tengan unas felices vacaciones.
Carles Méndez
20 noviembre 2010
El Remix como "apropiación original"
No sabremos si ésta es la tesis del ciberactivista Brett Gaylor, pero de todos modos, parece interesante abordarlo en este espacio, como una de las múltiples posibilidades (re)pensadas al respecto.
El siguiente fragmento es extraído "desde" el blog compartiendocapital.org.ar, en el que se indican los diferentes links, así como su enlace para poder ver/descargar el film:

"El ciberactivista y cineasta Brett Gaylor explora los usos del derecho de autor en la era de la información, abordando el papel de las herramientas de comunicación del siglo XX y la ruptura de la barrera entre usuarios y productores.
El protagonista central de la película es Girl Talk, un creador que elabora su música mezclanco muestras de los éxitos del momento. ¿Pero es Girl Talk una muestra del poder ciudadano o sólo un ‘pirata’? El fundador de Creative Commons, Lawrence Lessig; el ministro de Cultura de Brasil, Gilberto Gil; y el crítico y blogger Cory Doctorow también tienen voz en el documental.
> Desacargar RIP: A Remix Manifesto (739 MB con subtítulos en español)
Muchos segmentos fueron creados por diferentes personas que contribuyeron a través del sitio Open Source Cinema."
También pueden consultar más información en Zonaindie
14 noviembre 2010
¿Una nueva derecha en Chile?
Una “nueva derecha” en Chile nos trae, de inmediato, a la memoria aquel Manifiesto de la “Nouvelle Droite” escrito en Francia en el año 2000 por Benoist y Champetier, aunque sospechamos que se trata más bien de un alcance de nombre, pues dicho texto es tan contrario al ideario marxista como a las ideas liberales. La “nueva derecha” que proclaman nuestras figuras criollas es, de algún modo, la versión local de un discurso conservador, una derecha con empanadas y vino tinto, algo así como el tránsito de la “vía chilena al socialismo” al “chilean way”.
Hay muchas razones para mostrarse más bien escéptico y pesimista ante la buena nueva de una renovación de la derecha. Por de pronto, el hecho indesmentible de que el actual gobierno del sector sigue fiel a la herencia autoritaria consagrada en la carta constitucional, administrando con “eficiencia” no sólo el ordenamiento económico prescrito por la constitución de Pinochet sino además, aplicando todas y cada una de las disposiciones represivas contenidas en dicho cuerpo legal. A esto se agrega el hecho, no menor, de que todavía, muchos de sus personeros tuvieron una activa participación en los oprobiosos días de la dictadura militar. De suerte que, junto a una discrepancia lógica frente a los argumentos de una supuesta “nueva derecha”, surge la falta de credibilidad en quienes sostienen ese punto de vista.
En pocas, palabras, plantear una “nueva derecha” cuando toda la institucionalidad sigue anclada en el pasado dictatorial, y quienes lo plantean son los mismos que protagonizaron aquellos años de autoritarismo es, por decir lo menos, demagógico. No obstante, admitamos que la actual situación política del país incomoda, en alguna medida, a “algunos” sectores de derecha que anhelan un retorno más decidido a los principios demo-liberales como un modo más “eficiente” de administrar el capital.
Como se sabe, el pensamiento de derechas no es un todo homogéneo y reconoce, por lo menos, tres fuentes históricas, a saber: el fundamentalismo católico, el nacionalismo y una forma sui generis de liberalismo. De tal manera que el reclamo de una “nueva derecha” no significa lo mismo para todos sus adherentes. En el imaginario fundamentalista, la renovación toma tintes valóricos y populistas, mientras que para los neoliberales se trata más bien de una inflexión tecno-económica, una “derecha 2.0”. Por último, el ideario nacionalista está técnicamente excluido del paisaje derechista actual y se mantiene fiel a la “obra” y la figura del dictador Augusto Pinochet.
La derecha chilena está muy lejos de protagonizar aquello que en lenguaje marxista se conoce como una “revolución democrático-burguesa”. La realidad chilena actual no reúne las condiciones de posibilidad históricas en lo económico ni en lo político para esperar un salto cualitativo de la derecha. Plantearse una “nueva derecha” en un país latinoamericano de segundo orden que todavía no se repone de una cruenta dictadura y en un mundo que no acaba de salir de una crisis mayúscula del capitalismo global pareciera más bien un chiste de mal gusto o, repitámoslo, simple demagogia.
02 noviembre 2010
TERRENOS PERDIDOS
A este respecto destacaré algún episodio del libro que nos atañe especialmente, como el titulado: "El crepúsculo de los originales, en los albores de los clones digitalizados y comercializados". Hay que destacar que en el libro Fumaroli no olvida en ningún momento que la obra de arte debe ser abordada desde la experiencia vivida fenomenológivamente por el sujeto, y que no puede ser reducida exclusivamente a la condición de etéreo ente visual, es decir, sólo a imagen. Por eso advierte al respecto sobre lo difícil que será recuperar una sensibilidad compleja y sinestésica que está cada vez más acorralada y atrofiada por el imperio de la copia. Cito sus palabras: "Pero ¡qué camino es preciso recorrer en sentido contrario! La conversión del ojo pasivo casi ciego en ojo despierto y sensible que acaricia las formas que ha trazado una mano, absorviendo los valores coloreados que el ojo y la mano del pintor pusieron y dosificaron, es un salto perceptivo tan radical como una conversión religiosa".
Efectivamente, Fumaroli argumenta con una cierta dramatización literaria, pero su advertencia respecto de la triste pérdida de experiencia estética en este entregarse absoluto al medio dominante de la pantalla, o al del código digi-fotográfico, resulta ser muy certera.
Juan M. Moro
30 octubre 2010
Los bigotes de la Mona Lisa
Más allá de una pretendida “degradación” del arte tradicional, lectura que no puede disimular su carácter moral, verdadera acusación contra los excesos y desmesuras del nihilismo, es menester volver sobre la cuestión con una nueva mirada. Habría que repetir con Nietzsche que estamos ante “el apóstol de un dios desconocido”, habría que consentir con Rorty cuando nos enseña que lo único que, legítimamente, podemos hacer con los textos de otros es “usarlos”. En pocas palabras, debemos dejar de lado el lastre de los juicios de valor para intentar esclarecer, mínimamente, la pregunta sobre la condición del arte y la cultura contemporáneos. Una interrogante que nos obliga a repensar los bigotes de la Mona Lisa, ya no como una charada inane sino como signo. Un signo abisal que nos propone un arte a martillazos que reclama y exige concebir un nuevo régimen de significación .Debemos tomar muy en serio a Jameson cuando califica a Duchamp de “postmoderno” avant la lettre.
La condición de la cultura en el siglo actual es susceptible de ser caracterizada a partir de tres vectores fundamentales que están orientando su mutación, a saber: La convergencia tecno-científica que redunda en el despliegue de las tecnologías numéricas como fundamento y condición de posibilidad de la Híper Industria Cultural. La expansión, a nivel planetario, de las llamadas Sociedades de Consumidores como modo de vida en el tardo capitalismo, y finalmente, la Crisis de los Lenguajes tradicionales de las artes desarrollados los últimos siglos.
Es claro que cada uno de estos vectores apunta a cuestiones de diverso orden, así, es evidente que la sociedad de consumidores afecta la dimensión económica-cultural, en cuanto inscribe cualquier realización simbólica en la lógica del flujo de mercancías. Lo mismo podría decirse de la crisis de los lenguajes estéticos en relación a los modos de significación. En efecto, advertimos que junto al proceso de reificación de los signos que culmina en un arte de superficie, subyace también una crisis de sentido que bien merece una reflexión.
El gesto de Marcel Duchamp nos interpela a casi un siglo de distancia, poniendo en evidencia como lo hará Benjamin, el declive de lo original como criterio de legitimidad estético. El gesto dadaísta nos muestra una reproducción técnica de la Gioconda no sólo como ícono andrógino sino desprovisto de todo presunto valor de culto, rompiendo así el muro, muro reaccionario, digámoslo, que encarcela el arte en los museos, desgravándole de toda su carga subversiva, de su conexión profunda con la Vida.
Por Álvaro Cuadra*
Investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Postgrados.
*COLABORACION INEDITA Y EXCLUSIVA AL PROYECTO: La originalidad en la cultura de la copia. Universidad Autónoma. Ciudad Juárez. México. 2010
19 octubre 2010
La adoración de la ilusión
La historia de la humanidad ha sido multiplicación (quizás, como bien se dice en anteriores posts, como original método de extraña supervivencia –no sólo física–), la historia de una lucha por “globalizar” (ahora), “popularizar” (anteriormente) o democratizar (eufemísticamente), cualquier sistema, proceso, objeto, material, pensamiento, ..etc…, sea o no debido a nuestro ánimo de “convencer”.
El arte, evidentemente no ha permanecido ajeno a esta “situación”, pero desde un posicionamiento ambiguo. La difusión de esa gran disciplina, de esa magnífica obra legítima, por medio de la utilización de los cauces mercantiles necesarios, desarrolla en esa multiplicación y difusión, el aire de singularidad y unicidad necesario para permanecer inmóvil a sus estatutos tradicionales y románticos. Estableciendo movimientos comerciales, basados en la tasación económica y la promoción publicitaria que el mismo sistema conforma como tendencia actual, por mucho que de forma anti-sistémica (anti-institucional) se hubiera producido. Imágenes “únicas” conocidas a través de lo “múltiple” y en su reproducción,… pareciera que la originalidad de lo singular sólo fuera un mito más a observar únicamente en museos y estamentos oficiales, como un exceso hoy innecesario, martilleando su nulidad, “el ámbito de los artefactos deja atrás al arte”. Si es ahora el momento en que lo artesanal se ha transferido a lo electrónico, si el arte es hoy técnica (múltiple), donde “la mercancía no es el valor real, sino el estereotipo abstracto del valor” (Baudrillard, 2007) ¿sigue entonces siendo válida la ilusión de originalidad? Y si es así, ¿dónde la ubicaríamos?
20 septiembre 2010
Tricentenario
Son las palabras las que cristalizan las veleidades del tiempo y de la historia. Son ellas las que nos conectan con aquellos presentes diferidos que llamamos, convencionalmente, pasado o porvenir. Es así, todo Ahora nos impone la experiencia de un Otrora y la praesciencia de un advenir. De algún modo, la línea recta e inexorable del tiempo queda abolida y, entonces, lo que parecía una sólida pared se nos aparece como una superficie llena de pliegues y recovecos. Como involuntarios crono nautas, podemos aventurarnos a un punto lejano cuyo vértice es el aquí y ahora, pero que inaugura un cono temporal que nos permite escudriñar nuestro mundo como mera arqueología. Como gotas de un secreto elixir, son las palabras destiladas de tiempo e historia, las portadoras de aquellas voces que nos convocan.
A cien años de distancia, el Chile Bicentenario se nos aparece como un mundo que no alcanzó a superar muchos de los males del Centenario de la república. Si en 1910 la mitología aristocrática presidía un orden elitista, excluyente y profundamente injusto, en 2010 fue la mitología neoliberal la que imponía sus rigores con los mismos resultados lamentables. En aquel país bicentenario de 2010 todavía eran posibles aberraciones que hoy nos avergüenzan El Chile de 2010 era un país en que la codicia y el lucro ordenaban una sociedad en que una minoría acumulaba grandes fortunas y una gran mayoría era sometida a jornadas extenuantes y salarios míseros, que hoy se estudia dentro de las formas modernas de esclavitud humana. Hombres, mujeres y niños debían pagar por sus derechos básicos como la educación, la salud. La previsión social se convirtió también en objeto de lucro para grandes corporaciones. Como consignan los libros de historia, el presidente de la época fue, precisamente, un gran empresario. Muy pocos eran sensibles al dolor del prójimo y a la salud del medioambiente, mucho menos a cuestiones éticas que hoy nos parecen obvias.
La democracia para nuestros abuelos del siglo XXI, tenía un significado muy diferente al que entendemos en la actualidad. Lo que llamaban “democracia” era en verdad la práctica de una clase política cerrada y separada del tejido social al que decía representar. Todo estaba prescrito en normas y leyes que habían sido escritas por el dictador Augusto Pinochet y defendidas a ultranza por la derecha de esos años. De este modo, se producían discusiones bizantinas, discursos tan fútiles como insustanciales, mientras la mayoría adormecida por los medios vivía un mundo cotidiano carente de sentido. La política chilena, en aquella época triste, conoció sus momentos más infames. En aquel país, los límites entre la política y los negocios eran, en la práctica, inexistentes, arrastrando a Chile a episodios grotescos de enriquecimiento ilícito, conflictos de intereses y un largo etcétera que comprometió a conspicuos civiles y uniformados de aquel tiempo.
El Chile Bicentenario fue un mundo de impostura, todo consistía en guardar las apariencias. Muchos cómplices de atroces crímenes durante la dictadura de los últimos decenios del siglo XX, posaban de demócratas, impunes y soberbios. Los primeros doscientos años de nuestro país parecen haber conjugado la represión, con la seducción de los medios y, ciertamente, el espectáculo. Todavía nos conmueven las imágenes de 2010, y resulta difícil – a cien años de distancia - comprender cómo era posible que para la gran mayoría todo aquello fuese tan natural y moralmente aceptable.
No obstante, no todo en aquel Bicentenario fue tan oscuro. Hubo unos pocos que se atrevieron a soñar un porvenir distinto. Aquellos soñadores de antaño se atrevieron a lanzar una botella a esos otros océanos, con la certeza de que su mensaje llegaría un día futuro a aquellas playas de un mundo otro. Chilenos anónimos, trabajadores, mapuches, estudiantes, artistas, intelectuales: hombres y mujeres que mantuvieron encendida en sus corazones aquella luz que guía a los pueblos. A todos esos compatriotas les debemos este país más justo, más digno que celebra por estos días su Tricentenario. Cuando los ecos de los relinchos y cañones, cuando el agua del río Aconcagua ha lavado tanta sangre, cuando los tanques han cesado de escupir fuego, cuando en La Moneda ya no flamean las infernales llamas del ocaso…Cuando este septiembre Tricentenario repite tantas primaveras, entonces, abolido todo rencor sólo nos queda una dulce tristeza. Saber que en esta esquina del mundo se escribe una página de la epopeya humana, única y singular. Son las palabras que nombran la vida, las mismas que nombran la muerte. Son las palabras, destiladas de tiempo e historia las que forjan el corazón y los sueños de una nación.
Dos mitos
Dos mitos
Si Dios Padre creó el Universo, todos sus seres y formas de la nada, el primer pronunciamiento del Hijo hecho hombre fue mediante la milagrosa multiplicación de unas humildes viandas. Estos son, en la tradición cristiana occidental, el origen de los dos mitos que estamos considerando. El primero simboliza la creación ex–nihilo de formas singulares y únicas, mientras que el segundo reproduce formas ya preexistentes. La multiplicación de copias es así también un don milagroso y un atributo que nos acerca a los dioses. Y hoy, si cabe, con mayor sentido, pues la capacidad reproductora y multiplicadora desarrollada por la industria genética nos acerca más aún a la divina condición, en tanto potenciales dadores de vida. La clonación, tal vez el principal objetivo de la investigación científica contemporánea, no atañe sino a la multiplicación reproductiva.
El mito clásico del nacimiento de la industria en virtud del ígneo obsequio de Prometeo, completa simbólicamente la definición de dicho don a través del valor esencial que tiene la multiplicación para la existencia y el desarrollo material humano. Pues el fuego hace la fragua, y con ésta nace la industria que permite la producción de objetos a partir del probado éxito de un prototipo. De este acto multiplicativo se deriva el poder para la supervivencia, el dominio y el acomodo del ser humano frente a la naturaleza y su fatal destino. Sobre la industria así racionalizada se ha construido la historia política, social y material humana en todos los sentidos: primero mediante la creación de útiles, bienes y productos de toda índole; después mediante el establecimiento de un sistema económico basado en el acuñamiento y producción monetaria; y, por último, mediante la divulgación fielmente repetida de conocimiento a través de la edición de libros impresos.










.jpg)


